
La familia Davis es un desastre absoluto, sin embargo, existe una posibilidad para reconstruirla aunque este no sea del todo un humano. Se trata de nada más y nada menos que de un perro callejero que logrará en poco tiempo restaurar su matrimonio, arreglar una relación padre-hijo deteriorada, alegrar la vida de un niño de 9 años y también salvar a un niño muy pequeño.